Siempre me decían que YO era la que no estaba enamorada. La que nunca tendría la relación. La que nunca se iba a casar. La eterna solera. Mamá tenía razón. Gente me dijo: él no es. Él y yo siempre lo supimos, de alguna forma. Les digo ahora: después del nonsense: él es. Lo esperé, me esperó. Somos los dos. Seremos hasta que podamos los dos.
1 comentario:
Por eso lo mejor es no escuchar a los demás, a veces no hay que escucharse ni a uno mismo. Hay que dejar que todo fluya y después del nonsense viene el verdadero sentido de las cosas.
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