jueves, 25 de febrero de 2010

La gente no vive del hype

Hype: según el urban dictionary, el hype es una moda pasajera. Es una estrategia de marketing en la que el producto es tan comercializado que se convierte en algo que la gente debe tener aunque no lo necesite. Necesita ser consumido.

Menuda la cosa, ya son 6 meses que me mudé al DF y noto un fenómeno que aún no sé cómo explicar pero me hace sentir rara: el hype.

Mi cercanía con la colonia Roma y la Condesa hace que vea y tenga contacto con muchas personas que "traen onda" aunque paradojicamente ellos crean que son lo más perdedor que el mundo pudo haber producido (porque irónicamente sentirse mal y sentirse feo y sentirse geek y sentirse perdedor es "estar en onda" ¿si me siguen?). Es fácil identificarlos fuera de su vestimenta que mi mamá calificaría como de nerds: compran la idea de que son súper diferentes y súper incomprendidos.

Con esa idea de ser súper diferentes y súper incomprendidos buscan lo más extraño y remoto posible para consumir, sea lo que sea y un gran ejemplo es: entre más música rara escuches, más vales. No quiero decir que aquel que escucha Daddy Yankee vale más que aquel que se hizo re fan de The XX porque se lo recomendó la estación indie más cercana a su comunidad, no, sino que se están volviendo parte de una sociedad borrega que tiene una premisa de "entre más diferente sea soy más cool". Seguimos con las ironías, les digo.

Comprar ropa vintage a $1000 varos siendo que la puedes conseguir en $100 en un mercado, ir a todos los conciertos que mi alma mater produzca y usar lentes de pasta sin aumento es cada día más común y yo respeto las diferencias, de verdad siempre y cuándo estas sean honestas y este hype no lo es (o bueno al menos esa es mi percepción).

¡Qué más da si el concierto de moda es de Phoenix, Metallica o Daniela Romo! es una obligación moral y social ir aunque no sepa a qué. ¡Qué más da que opine de política cuando me considero apolítico, no voy a votar y ni siquiera sé quien es mi delegado, no importa, Sariñana una vez me dijo que mi rock era votar!. ¡Qué más da que me paguen un sueldo miseria, tenga miles de deudas y tenga que poner mi propio equipo mientras pueda vivir en la Condesa y pueda ir a Coachella! El precio del hype lo vale, pero no señores, después de una vida en la que ya me mantengo sola, les puedo asegurar que el 98% de la población no vive del hype, ni que todos fueran dueños de disqueras independientes o vocalistas de bandas condecci-cool-quiero-vivir-en-ny.

Con desencanto he ido viendo y escuchando miles de historias en las que más que ser un "grupo incluyente" las personas que pertenecen al hype fuera de ser alternativas se lanzan como las más intolerantes, calladas, faltas de opinión y sin voz que haya visto ultimamente y es muy fácil seguir el manual de cómo convertirte en uno:

1. Saca la ropa vintage de tus papás y póntela si no ve a Goodbye Folk y gasta $800 pesos en un vestido que juro si vas a un mercado de pulgas te venden en $100.

2. Usar lentes de pasta aunque no los necesites es indispensable.

3. Debes escuchar Reactor, Buenos días Santa Fe, ver Indie y tomar la palabra de la Reclu como verdad universal (no odio a la Reclu, pero señores, es una conductora de radio que na'más hace su chamba, dejen de odiarla o idolatrarla).

4. Tu actor favorito es Seth Rogen, diseñador Marc Jacobs y director Wes Anderson.

5. No te pierdes una fiesta sicario.

6. Ya fuiste o irás a Coachella y te endeudarás... o te lo pagarán tus papás.

Y la lista sigue...

Se convierte en un círculo muy cerrado en el que si quieres una oportunidad debes de aceptar condiciones de convivencia que a veces no son las que más nos gustan; claro no generalizo pero no es muy agradable ver como alguien se va mimetizando con un ambiente que no tiene dirección y de repente se mezcla en una moda a seguir sin saber el por qué.

Tan ilógico suena que el no tener tendencia se convierte en una tendencia que a veces hace que no se les tome en serio. Es mejor que en lugar de preocuparse por estar lo suficientemente en onda se preocupen por sus propios intereses, dejen un poquito el ipod y el celular y vayan y le pregunten a su mamá, papá o amigo más cercano ¿cómo le fue hoy? y se dejen de azotar por su perdedora vida sobre todo si tienen un blackberry o iphone al lado que les permite twittear todo el tiempo. Dejen de convertirse en la caricatura de ustedes mismos.

Y si me permiten, ahora voy por una armadura para ponerme la próxima vez que tenga que pasar por la Roma.

3 comentarios:

La Alicia dijo...

Chido chido. Y estoy muy de acuerdo.

Lucrecia dijo...

hey! me gustó tu post! dices muchas verdades, el otro día pasé por un lugar similar y sentí algo así... un beso!

Mitzi Dom dijo...

Muchas gracias a ambas :)