jueves, 11 de febrero de 2010

El manual de la perfecta... pendeja

Disculpen el vocabulario que he usado en el título, no es correcto para una dama.

Bueno, buscando unos documentos en mi casa me topé con una "joyita" de libro: Manual de la Perfecta Cabrona. Ya había escuchado hablar de esa referencia y la curiosidad me ganó, lo abrí y comencé a leer. Mi cara fue cambiando y cambiando hasta tener una expresión de horror combinada con confusión, ¿por los dioses, a quién de mi casa se le habrá ocurrido comprarlo?.

Leí lo más que pude y discúlpenme pero perdónenme pero si usted querida lectora es mujer y se tomó en serio lo que dice el libro no tengo nada que decirle, así de fuerte es mi impresión.

No sé si sea una chica chapada a la antigüa o simplemente soy una chica bastante normal y aburrida pero para mi que el estereotipo de la mujer cabrona (porque sí, quieran o no verlo, es un estereotipo) está demasiado sobrevalorado.

Pareciera que ahora mujer que no tiene una colección de zapatos de más de 10,000 pares los cuáles fueron comprados por su sugar daddy no es nadie. Y bueno, tengo mis 10,000 pares ¿y después?.

Ahora, mujer que no enfrenta al hombre al tú por tú y no se comporta como gañan de barrio bajo es una pinche princesita Disney que no merece respeto de aquellas que han sabido mantener en alto aquella liberación femenina tan famosa, por favor, dénme un respiro.

¡Alto! no estoy defendiendo a la princesita Disney tampoco, pero creo que últimamente las cosas andan muy raras con el género femenino.

Pareciera que todo es una guerra con el sexo opuesto y una pelea por a ver quién puede más y la verdad no se me hace plan. Yo me quedé en que lo que debe de haber es equidad y no igualdad, que no es lo mismo. Piénselo bien.

Creo que hablo por mi al decir que hombres buenos, los hay. Hombres gañanes y patanes también pero creo que somos lo suficientemente pensantes para distinguir a los unos de los otros. Tengo la fortuna de contar con al menos tres hombres que para mi son extraordinarios y hacen que me la piense dos veces antes de vociferar la típica frase "es que todos los hombres son iguales": mi papá, mi hermano y mi mejor amigo (el cuál les aseguro no tiene ni una intención romántica conmigo, no crean que todo es como Cuando Harry conoció a Sally, además es completamente imposible, yo sé lo que les digo).

Portarse como una perfecta cabrona es ser una mujer limitada (ya, lo dije). Aceptémoslo, por más rudas y dicharacheras que seamos ante la sociedad lo único que queremos es ser comprendidas y yo creo que eso es lo que buscamos la mayoría seamos hombres o mujeres.

Para mi no tiene nada de bonito ni de ser cabrona el hablar extensamente de mis experiencias sexuales, las cuáles por lo general deben aludir a alguna experiencia con otra mujer si no no entro en el club de las progresistas. Para mi no tiene nada de bonito ni de ser cabrona sacarle cena, boletos de conciertos, ropa, zapatos y otras cosas a un hombre. Para mi no tiene nada de bonito ni de ser cabrona hablar de mi ropa interior para aludir sensualidad. Para mi no tiene nada de bonito ni de ser cabrona chingarme a la que se sienta al lado mio. Para mi no tiene nada de bonito ni de ser cabrona barrer a la que viene caminando al lado mio. Para mi no tiene nada de bonito ni de ser cabrona decirle bitch a las otras.

Si el pinche manual de la perfecta cabrona me enseña a decirle que no a cosas con las que no estoy de acuerdo entonces algo anda muy mal con aquella persona que lo leyó y lo tomó como mantra, chinga si no tienes poder de decisión personal desde el principio y dejas que un libro y la presión social te diga como actuar todo anda muy mal desde el inicio.

Claro, vivimos en una sociedad en la que o te chingas o te jodes y es una constante competencia y luego si a todo eso buscamos ser la versión cabrona reloaded todo se vuelve más complicado.

Las mujeres somos complejas por naturaleza, por eso creo que cuento a mis amigas con la palma de una mano. Somos altamente competitivas y celosas. Yo no planteo crear una hermandad entre nosotras mujeres del mundo, porque no es a lo que voy, simplemente me gustaría que nos dejaramos de pelotudeces y empecemos a actuar con un poquito más de inteligencia.

Las chicas cabronas que conozco sinceramente no se jactan de ser ubersensuales ni hablan de sus cuerpos, ropa y experiencias sexuales todo el tiempo, al contrario, yo creo que es mucho más elegante reservarse eso para cuando es necesario. Las chicas cabronas que conozco dejan que sus acciones hablen en lugar de sus mil palabras pero sobre todo son seguras de si mismas.

Yo creo que tanto en hombres como mujeres la seguridad es el inicio de todas las cosas, hay experiencias de nuestra vida que nos bajan mucho la moral pero no creo que enseñar nuestro par de piernas sea el mejor camino para lograr algo(aunque claro cada quien se labra su recorrido como quiere).

El chiste no es domar al del sexo opuesto, el chiste es convivir con él si no es la misma gata revolcada. Si no dejarse pisotear significa pisotear y herir al otro entonces yo no entro en el juego. Para alcanzar el éxito una no necesita ser cabrona, sólo necesita hacer las cosas bien.

De igual forma me siento incómoda ante el fenómeno tomo a la Cosmopólitan como biblia, culpo a Legalmente Rubia por eso. Tiene cosillas interesantes pero creo corta mucho la imaginación de una chica al querer emular un estilo de vida en el que debes de ser linda, delgada, sensual, alta, con pareja con la que DEBES coger toda la semana, tener un guardarropa espectacular y dinero para el spa y una carrera exitosa en algun corporativo rimbombante en el que debes de trabajar corriendo por el pasillo con tacones de 15 cm. porque las mujeres lo podemos todo. Luego, llegas a tu casa y después de haber fingido todo eso te das cuenta que tienes juanetes en los pies por esos pinches tacones, tienes mil deudas porque el spa te costó carísimo y porque no pudiste costear todo tu guardarropa y tu novio no te pela porque prefiere ver el fútbol y cualquier palabra que digas puede ser tomado en tu contra (claro, eso si tienes novio), ironías de la vida.

Perdón, pero no puedo confiar en una revista que me recomiende leer a Paulo Cohelo o a Danielle Steele.

También me siento incómoda con el estereotipo princesa Disney en la que espero a mi príncipe azul también conocido como el amor de mi vida. La televisión nos crea altas expectativas y hace que nos frustremos si no somos como Carrie de Sex and the City. Algunas chicas tienen suerte, qué bueno por ellas, otras no tanto y es cuando sentimos el fracaso aunque tal, no exista.

A que voy, necesitamos un balance, creo que ya tenemos lo suficiente con nuestros mil cambios hormonales como para todavía complicarnos más la existencia. Hay que cuidarnos integralmente porque una mujer fachosa no le gusta a nadie, pero tampoco hay que excederse.

Así que yo recomiendo no ser una perfecta cabrona, yo recomiendo vivir una buena vida sin chingarte al otro y ser un poco más competente y mejor agarrar un libro de si quieren, García Márquez. Resulta mejor.

Pero bueno, como en todo, en gustos se rompen géneros.

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