Soy muy fan de Daft Punk; estoy convencida que es una de mejores bandas del mundo, sobretodo porque tienen una propuesta diferente y es por eso que cuando me enteré que iban a dar un concierto cerca de el lugar donde vivía en esa época, Marsella, no dudé ni un momento en comprar mi boleto.
Mis esperanzas de que algún día llegaran a dar un concierto en México eran bajas y es por eso que sin pensarlo compre un boleto, el pase que me daría la mejor presentación de la que he sido testigo en toda mi vida (luego, gracias a la Ley de Murphy, resultó que meses después llegaron a tierra azteca y no pude ir).
Entonces compré mi boleto, sin embargo no me había percatado que el concierto no era en Marsella, sino en un pueblo cercano; Nimes. Ya no podía hacer mucho, con boleto en mano pensé que iba a tener que hacer un viaje, sola, a un pueblo que no conocía y no tenía ni remota idea de dónde estaba. Lo bueno es que realmente la distancia entre un pueblo y otro no era muy grande.
Llegó el día tan esperado, me dirigí a la estación de trenes, compré mi boleto y me fui. Las dos horas de viaje no fueron tan malas considerando que tuve que transbordar dos veces, pero todo lo valía porque iba a ver Daft Punk y aparte jugando de locales.
Arrivé finalmente a Nimes y tuve la intención de preguntar dónde se iba a llevar a cabo el concierto; pero no fue necesario, la ciudad fue invadida por muchos fans como yo, que ansiaban presenciar el espectáculo de Homem-Cristo y Bangalter; por lo que me limité a seguirlos.
Cuál fue mi sorpresa que el recinto era precioso, un antiguo teatro romano. Mis ojos no lo podían creer. Entonces hice fila para entrar y a la media hora ya estaba en mi asiento. Mis vecinos -una pareja de hombres- se dieron cuenta que venía sola y me integraron al ambiente. Esperamos un poco y finalmente salieron los teloneros: Cassius, gran proyecto que nos hizo bailar a todos, pero la verdad es que estabamos ansiosos de que los robots salieran al escenario.
Mientras seguiamos esperando pacientemente, mucha gente llamó nuestra atención sobre todo aquellos que iban disfrazados. Unos simulando sus trajes de robots con papel aluminio, otros más pintados de azul con ropa amarilla representando a los personajes del Discovery, era una gran fiesta.
Finalmente llegó el momento esperado: Daft Punk ya estaba en el escenario y fue todo y nada a la vez. Música poderosa, visuales increíbles, mezclas innéditas; mis sentidos no podían creer lo que sucedía.
Comenzaron con Robot Rock y los efectos visuales lo acompañaban: luces que danzaban a la par con la música, gráficos muy representativos haciendo referencia a la canción, mostrándonos la parte tecnológica del mundo. Después siguió Technologic y Television Rules the Nation y todos bailaban, no había una sola alma que no estuvera de pie moviendo el esqueleto.
Una explosión de gritos se escuchó iban los éxitos Around the World, Harder Better Faster Stronger y One More Time; en ese momento todos estaba absortos por lo que sucedía y no lo podíamos creer.
Descanso y encore, salieron de nuevo y todo hizo sentido, la referencia a las máquinas se transformó en una referencia a la humanidad, porque como dicen los robots: todos somos humanos después de todo, Human After All. Lamentablemente el concierto agonizaba y todos lo sabíamos, de repente todas las luces se apagaron, los trajes de Daft Punk se encendieron en un rojo incandescente, acabó la música y se dieron la vuelta. Lo único que hacia ruido eran las palabras en su espalda: Daft Punk. Todos guardaron silencio.
Mis esperanzas de que algún día llegaran a dar un concierto en México eran bajas y es por eso que sin pensarlo compre un boleto, el pase que me daría la mejor presentación de la que he sido testigo en toda mi vida (luego, gracias a la Ley de Murphy, resultó que meses después llegaron a tierra azteca y no pude ir).
Entonces compré mi boleto, sin embargo no me había percatado que el concierto no era en Marsella, sino en un pueblo cercano; Nimes. Ya no podía hacer mucho, con boleto en mano pensé que iba a tener que hacer un viaje, sola, a un pueblo que no conocía y no tenía ni remota idea de dónde estaba. Lo bueno es que realmente la distancia entre un pueblo y otro no era muy grande.
Llegó el día tan esperado, me dirigí a la estación de trenes, compré mi boleto y me fui. Las dos horas de viaje no fueron tan malas considerando que tuve que transbordar dos veces, pero todo lo valía porque iba a ver Daft Punk y aparte jugando de locales.
Arrivé finalmente a Nimes y tuve la intención de preguntar dónde se iba a llevar a cabo el concierto; pero no fue necesario, la ciudad fue invadida por muchos fans como yo, que ansiaban presenciar el espectáculo de Homem-Cristo y Bangalter; por lo que me limité a seguirlos.
Cuál fue mi sorpresa que el recinto era precioso, un antiguo teatro romano. Mis ojos no lo podían creer. Entonces hice fila para entrar y a la media hora ya estaba en mi asiento. Mis vecinos -una pareja de hombres- se dieron cuenta que venía sola y me integraron al ambiente. Esperamos un poco y finalmente salieron los teloneros: Cassius, gran proyecto que nos hizo bailar a todos, pero la verdad es que estabamos ansiosos de que los robots salieran al escenario.
Mientras seguiamos esperando pacientemente, mucha gente llamó nuestra atención sobre todo aquellos que iban disfrazados. Unos simulando sus trajes de robots con papel aluminio, otros más pintados de azul con ropa amarilla representando a los personajes del Discovery, era una gran fiesta.
Finalmente llegó el momento esperado: Daft Punk ya estaba en el escenario y fue todo y nada a la vez. Música poderosa, visuales increíbles, mezclas innéditas; mis sentidos no podían creer lo que sucedía.
Comenzaron con Robot Rock y los efectos visuales lo acompañaban: luces que danzaban a la par con la música, gráficos muy representativos haciendo referencia a la canción, mostrándonos la parte tecnológica del mundo. Después siguió Technologic y Television Rules the Nation y todos bailaban, no había una sola alma que no estuvera de pie moviendo el esqueleto.
Una explosión de gritos se escuchó iban los éxitos Around the World, Harder Better Faster Stronger y One More Time; en ese momento todos estaba absortos por lo que sucedía y no lo podíamos creer.
Descanso y encore, salieron de nuevo y todo hizo sentido, la referencia a las máquinas se transformó en una referencia a la humanidad, porque como dicen los robots: todos somos humanos después de todo, Human After All. Lamentablemente el concierto agonizaba y todos lo sabíamos, de repente todas las luces se apagaron, los trajes de Daft Punk se encendieron en un rojo incandescente, acabó la música y se dieron la vuelta. Lo único que hacia ruido eran las palabras en su espalda: Daft Punk. Todos guardaron silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario